Asi es como se podria decir que estoy aqui en Dinamarca, en otro mundo.
Todo es diferente, incluso escribir me cuesta un poco, marco los acentos y me salen letras rarisimas y por supuesto no digo nada de la (ny).
Llegar a Copenhague a las mil de la noche fue un poco cansado. Bueno bastante. Luego al dia siguiente, todo fue mas rodado. Viajecito en tren para Jyderup donde Kris me estaba esperando y entonces ya de verdad note que estaba de vacaciones, no porque me levantara mas tarde o estuviera menos cansada de lo habitual, sino porque estaba haciendo lo que queria.

Este lugar es especial, como Macu dice "a que parece de cuento" mas que de cuento de una novela. Ver los ciervos ayer por la tarde fue increible, pero mas aun ver crecer la hierba al lado del mar, y Mar se moriria de la risa cuando le cuente que vi una bandera azul en una playa que parecia sacada de los Piratas del Caribe, salvaje, con un oleaje infernal y lejos de nuestras cuidadas y "glamourosas" playas.
Hoy ha sido tambien increible, repito mucho los adjetivos, perdonad pero sin el sinonimos de word no soy nadie. Ir a Mons Klint me ha parecido irreal. Hemos cruzado en coche la mitad de la isla donde esta Copenhague (Sjaelland) y cuando ibamos por las carreteras, sabeis, los arboles se nos echaban encima. Alucinante, parecia que querian engullirnos, y todo tan verde, verde de verdad, cerrad los ojos y pensad en ese color, pues asi de intenso, como el olor a bosque y el marron, es tambien un color real, con vida, no ese marron muerto y seco que tenemos nosotros.

Y cruzar a la isla de Mons y de repente, cambio en el paisaje pero igual de indescriptible. No me hago a la idea de ver un mar rodeado de tierra, me da la impresion de que es un lago, y continuamente Kris me tiene que rectificar "es el Baltico". Y despues de mas de dos horas de viaje, hemos llegado alli. Es una isla sin alturas, con poco bosque, diferente a esta zona en la que estoy, hay mucha agricultura y tambien arbolado, pero no vi bosque hasta que no llegamos a nuestro destino. No veiais el cielo, solo arboles cada vez mas grandes y asomandote a los acantilados, una imagen que no se borrara en mucho tiempo de mi mente, un cielo azul, por fin, y calor, bastante calor, no mucho pero si muy bueno. Luego caminar hacia arriba, y luego hacia abajo, y llegar a la playa y enfrente a los Mons Klint y despues seguir adelante y banyarme, los pies claro, y por fin volver a ascender por esos mas de quinientos escalones de madera. Joder que les costaba poner escaleras automaticas, un motorcito y menos lio.
Despues hemos comido en una mesa de madera bajo los arboles, al acabar un rato de descanso, viendo como las nubes se acercaban a las copas de los arboles y desaparecian, por la manyana durante el viaje ha sido increible ver como las nubes parecian escaleras y los tumulos se convertian en imagenes sacadas de una novela de misterio, Jane Eyre o Cumbres Borrascosas.
Pero todo eso ya se ha acabado, o no, sigue aqui dentro, en mi cabeza, en mis ojos. Y siento haberme movido alguna vez de alli, siquiera perder tiempo en el banyo.
El regreso aqui tambien ha estado bien, se nota en la espalda los kilometros. Y ahora que son las ocho y veinte parece que sean las cinco de la tarde en Espanya, tanta luz hasta mas de las diez de la noche y cuando por fin me duerma, como las noches anteriores vere hacerse de dia en el palomar a las cuatro y media de la manyana, luego me girare y me tapare con el edredon, si chicas y chicos, edredon de plumas el 1 de agosto, y a seguir durmiendo.
Otro mundo, lo dicho.
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