Y por la noche al Tivoli. Maravilloso, pero sobre todo un lugar especial que todo el mundo deberia visitar o por lo menos los que necesiten un poco de fantasia nada mas.
Y encima voy y hablo italiano mas que ingles. Hemos cenado en un italiano y ale a parlare il mio secondo idioma (eso quisiera yo) con il camarieri. Estoy tan fatal que me olvidaba de como se decian champinyones, menos mal que el ragazzo, que estaba buenisimo todo hay que decirlo, estaba encantado de que le hablaramos en la sua lingua.



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